miércoles, 15 de abril de 2015

Descripción de cuadro renacentista

  Este cuadro fue realizado por Leonardo Da Vinci entre 1495 y 1497. Leonardo fue un pintor, anatomista, arquitecto, artista, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, 
ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista del renacimiento italiano.

  Este cuadro tiene unas dimensiones de 460 x 880 cm. En la obra apreciamos al final del cuadro tres ventanas, con un paisaje rural al fondo, con el cielo como predominante. Ya dentro de la habitación observamos cuatro puertas al lado derecho, dando a suponer que también hay cuatro en la pared opuesta; aunque solo se ven dos claramente. En primer plano se sitúa la parte principal del cuadro, una larga mesa cubierto con un gran paño blanco, sobre la que se sitúan trece hombres aparentemente judíos. No es difícil darse cuenta de que estos hombres son Jesús de Nazaret (mesías de los cristianos) y sus doce discípulos, los apóstoles. Todos estos hombres van vestidos de forma similar, un atuendo muy común en la época, una túnica que cubre todo el cuerpo e incluso algunos llevan un pañuelo grande alrededor a modo de decoración. Debajo de la mesa se aprecian los pies de los hombres, todos llevan sandalias a modo de calzado, algo normal en la época.



  Este cuadro no levanta ninguna emoción buena, pero tampoco ninguna mala. Se ve un cuadro que necesita un gran trabajo y dedicación, debido a la gran cantidad de gestos y caras humanas, a mi parecer, un trabajo bastante complicado. Pero sin embargo, lo que más admiración levanta en mí es la sensación de simetría que el autor pretende transmitir al espectador; aun sin enseñar la parte izquierda de la habitación. También enseña un trabajado trazo de sombras con las vigas del techo, con un perfecto ángulo al encontrarse el sol poniéndose.

Secretos Ocultos - "La Última Cena"
La última cena - Leonardo Da Vinci

miércoles, 18 de marzo de 2015

Noticia sobre la celestina

MUJER DECAPITADA EN SU PROPIA CASA

Se cree que fue por razones económicas, los asesinos siguen sueltos.

Ésta noche ha tenido lugar un horrible acto de violencia en nuestro amado pueblo. Pasaba la medianoche y la anciana conocida como La Celestina estaba sentada en el porche de su casa haciendo unos crucigramas para combatir el insomnio cuando unos hombres la asaltaron.

La policía cree que son dos antiguos compañeros de La Celestina, Sempronio y Pármeno, cuando todavía formaba parte del cartel de los Martínez, dedicados a la producción y distribución de metanfetamina de alta calidad. La ya mencionada mujer abandonó el cartel; pero consigo llevó 2 millones de euros en efectivo.

Según testigos oculares la mujer estaba en el porche cuando dos hombres, uno de mediana estatura y otro bastante alto (rondaba los 2 metros) se acercaron a hablar con ella, al principio parecía una sosegada conversación, posiblemente entre viejos amigos; pero entonces el tono de voz empezó a subir y la situación se volvió tan tensa que los asaltantes rebanaron la cabeza de la mujer de un corte limpio con una katana, posiblemente de Hatori Hanso. Los agresores posteriormente huyeron a esconderse en el bosque, denso y tupido, imposible de ser explorado con vehículos. La policía basa su acusación en los dos hombres anteriormente mencionados debido a su relación con la víctima y a que conocían perfectamente como aprovecharse del refugio que el bosque les ofrecía.

                                                   Imagen del cuerpo de La Celestina















¿Debemos llevar el teléfono móvil a clase?

Me gustaría empezar admitiendo que yo soy uno de esos alumnos que lleva el teléfono móvil a clase, en silencio por supuesto.

El móvil puede ser de gran ayuda o una gran distracción según como sea utilizado. Yo soy de aquellos que lo llevan por simple precaución, por si surge algún imprevisto o te pones enfermo... (también he de añadir que no dispongo de datos móviles lo cual ayuda a que no me distraiga con él)
Aún así sigo defendiendo que la gente lleve el móvil al instituto; porque es una fuente de remedios a cualquier problema que pueda surgir. Por ejemplo, imaginemos que estamos en una clase y por la razón que sea el profesor no sabe resolver algo, se puede rápidamente usar el móvil y obtener información de ese gran pozo de sabiduría llamado internet. 

Como anteriormente he mencionado el teléfono móvil pueden ser de gran ayuda en los centros escolares, y de hecho creo que se deberían poder usar; pero eso sí, concienciando al alumnado de que solo se debe usar para fines de aprendizaje y no para su uso ocioso, como usar aplicaciones, comunicarse con otros alumnos, etc. De hecho ahora mismo está teniendo lugar un experimento parecido en un instituto de Madrid (de verdad pido perdón por no poner el nombre del instituto, pero no me acuerdo y no lo encuentro en internet; si más tarde lo encuentro pondré un enlace) en donde no usan libros sino que utilizan dispositivos digitales, las clases se dan en espacios abiertos y se evalúa a los alumnos mediante trabajos en el centro, no mediante exámenes. De momento no hay resultados pero los entendidos en la materia apuntan que puede ser un gran éxito.

Iré atando cabos diciendo que el profesorado podría interesarse mas por las nuevas influencias exteriores a la enseñanza, como los ya mencionados smartphones o la carencia de libros, lo cual haría el aprendizaje mas ameno y se alejaría de la monotonía de todos los días tener que aprender datos y datos de memoria, haciendo que hasta los menos aplicados para el estudio se interesasen y se esforzaran en adquirir estos conocimientos y no como actualmente, donde los conocimientos son memorizados y posteriormente escupidos sobre un trozo de papel para ser después olvidados.

Este es un tema con bastante controversia, por lo cual aceptaré que cualquiera dejé su opinión en los comentarios. Gracias.







sábado, 21 de febrero de 2015

Jorge Manrique y Natalie Portman




Natalie Portman: “El éxito no es algo que te llene o te complete”

Dice que Terrence Malick llevaba años en lo más alto de su panteón personal. Cuando estudiaba Psicología en Harvard, Natalie Portman (Jerusalén, 1981) descubrió una película llamada Días del cielo.“Me fascinó. Ha sido mi favorita desde entonces”, recordaba ayer en una suite de su hotel berlinés, a la que se presentó con sonrisa indeleble y ganas de conversar. Hace diez años, la actriz se atrevió a pedir una cita a ese cineasta esquivo que había marcado sus años universitarios. “Aceptó conocerme y seguimos en contacto varios años, hasta que me llamó y me propuso esta película”.

El resultado se titula Knight of cupsy ha dejado a la Berlinale dividida entre el aplauso y el bostezo, entre quienes ven en ella un superfluo monólogo interior con la misma carga metafísica que un anuncio de perfume y los que creen que condensa nuestro merodeo existencial en un par de horas de increíble belleza. Portman forma parte, decididamente, de los segundos. “Cada director es distinto, pero todos los rodajes se parecen. Primero te peinan y te maquillan. Luego ensayas mientras preparan las luces. Y después ruedas tres tomas, o un millar si el director es David Fincher”, bromea la actriz, “Malick te recuerda que no existen las normas. En sus películas no hay focos ni marcas en el suelo. Su único objetivo es abrazar lo fortuito y capturar algo bello cada día. Si se pone a llover, rueda bajo la lluvia. Si pasa un helicóptero, lo integra en la película. Si ve volar un pájaro, lo filma durante una hora”.

En esta cinta lírica y sin argumento definido, un hombre en plena crisis existencial —un Christian Bale taciturno y doliente— recuerda, una por una, las relaciones que han marcado su vida. Entre ellas figura el personaje de Portman, una mujer casada con la que pondrá fin a una larga racha de aventuras con modelos y strippers. “La película resume la experiencia del hombre moderno, que busca algo sin saber qué es. A un nivel u otro, todos nos podemos identificar con eso”, afirma la actriz.

La experiencia descrita es universal, pero no parece casualidad que Malick la haya ubicado en Los Ángeles. Ni tampoco que su protagonista alcance la gloria en la meca del cine. Cuando se afina el oído, se escucha recitar El progreso del peregrino, superventas del siglo XVII firmado por John Bunyan, un predicador puritano que consiguió un enorme éxito entre los primeros colonos del Nuevo Mundo.

¿Qué habrá sucedido para que la lejana utopía de los padres fundadores se haya convertido en una ostentosa bacanal en una mansión hollywoodiense? “Es un lugar al que todo el mundo llega con un sueño, con un deseo puro que a veces se transforma en una búsqueda de cosas vacías, como el dinero, la fama o la atención ajena”, reinterpreta Portman. “Ya decía Saul Bellow que, si levantáramos el país por el lado derecho, todo lo que no está sólidamente arraigado terminaría en Los Ángeles”.

Portman conoce bien el mundo que esboza la película. Lleva actuando desde los 12 años, cuando debutó en El profesional (Léon). “Cuando empiezas tan joven, se te acaba curtiendo la piel. Estás acostumbrada a escuchar tantos piropos desmedidos como horrores sobre tu persona. Al final, acabas por no creerte nada”, asegura la actriz, que se hizo con el Oscar en 2011 por su papel en Cisne negro. “Fue bonito, pero al día siguiente regresé a la vida real”, sostiene. “Cuando alcanzas lo que los demás definen como éxito, confiando en que todo será genial cuando lo consigas, te das cuenta de que nada cambiará. No es algo que te llene o te complete, lo que para muchos resulta desconcertante. Esa plenitud la encuentras en otras cosas. Ya sabe, esos clichés…”. Obligada a precisar cuáles, agrega: “La hallas en tu relación con tus amigos y familiares. Pero también con los extraños. Tu forma de interactuar con un desconocido resulta clave”.

Los personajes de Malick se encuentran a la deriva. Buscan consuelo en el amor, en los excesos nocturnos, en la oración religiosa y las cartas del tarot. Se buscan sin encontrarse, se refugian en la vida familiar y se clavan tenedores en la piel para poder sentir algo. Portman parece más centrada que todos ellos juntos. En los últimos cinco años, se ha casado, ha tenido un hijo y se ha mudado a Francia, donde su pareja, el coreógrafo Benjamin Millepied, dirige la Ópera de París. “Todo ha cambiado tan rápido que me he dado cuenta de que no puedo controlar el futuro. Lo mejor es vivir el instante, guiarte por tus pasiones y estar abierto a lo que pueda suceder”, concluye la actriz antes de desaparecer. “Igual que en una película de Malick”.


- La actriz Natalie Portman -


RELACIÓN ENTRE NATALIE PORTMAN Y JORGE MANRIQUE:

En este artículo publicado en el diario El país el día 10 de febrero se habla de la última película de Natalie Portman, pasando por sus comienzos y tratando un poco también su visión de la fama. Ahí es donde la actriz nos da pie.

La actriz pronunció la siguiente frase: “Es un lugar al que todo el mundo llega con un sueño, con un deseo puro que a veces se transforma en una búsqueda de cosas vacías, como el dinero, la fama o la atención ajena” (refiriéndose al ''mundillo'' de Hollywood). Aquí se aprecia como ella da testimonio de que hace lo que hace por ''amor al arte'', al contrario de otros que lo hacen por el reconocimiento, al igual que nuestro amigo Jorge Manrique; el cual trataba en sus coplas tres vidas: la terrenal, la de la fama (esta es la que nos interesa) y la eterna. Jorge trata la vida de la fama como la que se debe alcanzar; ya que es la que deja tu nombre y hazañas en la historia y mente de todos, dejando a todos constancia de tu paso por esa vida antes de la eterna y verdadera.

Sin embargo, Natalie reafirmándose en su postura dijo lo siguiente: “Fue bonito, pero al día siguiente regresé a la vida real” (tras recibir el premio Óscar por su interpretación en la película Cisne Negro). Esto completa totalmente como ve ella la fama, como algo bonito pero superfluo que te pude llenar a nivel personal o no.







jueves, 5 de febrero de 2015

Noticia de la que se podría hacer un romance

Esta es la noticia: http://www.elmundo.es/deportes/2015/01/05/54a9a9dae2704edc218b457b.html?cid=MNOT23801&s_kw=un_apellido_para_la_eternidad

Creo que de esta noticia se podría crear un romance, pero debería ser épico; ya que trata de la proeza de los hermanos Gasol, dos hermanos que juegan en la NBA y que son importantes piezas en sus respectivos equipos. A esto hemos de añadirle que ambos serán titulares en sus respectivas conferencias en el partido ''All Star'' de la NBA.